¿Qué papel puede ocupar una PYME e 1.2. n el ecosistema digital?


En el caso de España, es el tercer país en el panorama internacional y el segundo
país europeo en uso de redes sociales, por detrás de Italia y por delante de
países como Reino Unido, Francia y Alemania. Tres de las diez páginas más visitadas
del mundo son consideradas como social media10 (Facebook, YouTube y
Wikipedia), y la humanidad dedica, actualmente, 110 millones de horas a redes
sociales y blogs. Un 22% del tiempo online total11.
Con estos datos es inevitable concluir que las empresas deben estar en Internet.
Para ello, y para posicionarse, tienen distintas posibilidades: desde la página
web corporativa, imprescindible para crear una presencia y posicionarse en el
mundo digital, a los blogs y las redes sociales.
Para empezar con buen pie en esta evolucionada Web 2.0 lo primero que debe
hacer la empresa es adaptar su forma de pensar a este nuevo concepto de web
colaborativa. El acceso al “social media” no se hace para vender, sino para conversar,
conocer a la persona o al grupo con el que se contacta y se habla, teniendo
presente que el protagonismo en esta conversación la tiene el cliente. La
empresa debe tomar parte en la conversación siendo una fuente de contenido
relevante y líder de opinión, al fin y al cabo nadie sabe más de ella que ella
misma pero, al mismo tiempo, debe ser humilde y tener claro su rol respecto

al cliente, ya que ahora la empresa no es el centro de la red, sino que lo es

el cliente/usuario/consumidor.
La web de la empresa cumple una función vital en el plan de promoción dentro
de los Social Media ya que es el escaparate al mundo exterior, funciona todos
los días del año, no duerme nunca y no entiende de fronteras en cuanto a promoción.
Por todos estos motivos, se debe cuidar al máximo la carta de presentación
de la empresa en Internet.
Aunque las empresas que quieren dar “el salto a Internet” y a la comunicación
social tienen esto bastante claro, a menudo su web no cumple con una serie de
requisitos mínimos y se convierte en el peor mensajero.
Una página web debe estar totalmente integrada en los planes globales de la
empresa. El desarrollo de esta web debe ser el resultado de un profundo análisis
de todos los factores propios y externos que pueden afectar a la empresa. Se
debe analizar la empresa, la competencia y sus acciones, el comportamiento de
los clientes, a los proveedores habituales, analizando cómo afecta Internet a las
relaciones que tiene la empresa con ellos y qué necesidades debe satisfacer el
website.
Una vez realizado este análisis, y decidida la implementación de la web, hay
algunas recomendaciones imprescindibles:
– Ir paso a paso: es recomendable comenzar con la web mínima, pensando
claramente los contenidos que se quieren exponer e integrarlos
correctamente en la web para que queden bien explicados. No es necesario
tener una “superweb” nada más empezar, es complicado asumirla
y controlarla y puede perjudicar la imagen de la empresa considerablemente

si hay información errónea o aparece el mensaje “En construcción”.

Si alguna sección está en construcción, no debe mostrarse en la
web hasta que su contenido esté perfectamente alojado en ella.
Al crear una página es habitual que se empiece pensando en los apartados
de la home y luego en sus contenidos. De esta manera puede que
haya secciones de nuestro portal que tengan una alta densidad de información
y que otras queden vacías. Para equilibrarlas es mejor empezar
por la redacción de los contenidos, diseñando a su medida las cajas en las
que quedará distribuida la web.
Al fin y al cabo la web siempre puede crecer, a diferencia de los medios
impresos en papel, por lo que es recomendable empezar por algo pequeño,
pero bien pensado y bien hecho. Y, sobre todo, con una estructura
que permita crecer conforme evolucionen las necesidades de la empresa.
Otro error que se suele cometer es comprobar el funcionamiento de la
web en un solo navegador: “como yo uso Internet Explorer todo el mundo
que visita mi web lo usa”. Hoy existen muchos exploradores y sería conveniente
testar la web en, al menos, los más significativos: Internet Explorer,
Mozilla Firefox, Google Chrome, Opera y Safari.
– Pensar en el usuario final: siempre hay que pensar en el usuario y utilizar
un lenguaje que pueda ser entendido por él. En una web para personas
mayores no se debe utilizar neologismos o tecnicismos y, por el contrario,
sería recomendable un tamaño de letra algo mayor del normal para facilitar
la lectura.
– El menú es la clave: Es la piedra angular sobre la que se vertebra toda la
estructura web. Ayuda a navegar en ella y a encontrar la información. Las
secciones que lo componen deben ser fácilmente identificables y han de
ser coherentes con su contenido.
Pero el menú no debe ser un complejo árbol lleno de ramas, subramas,
hojas, etc., que impida que el usuario sepa dónde está o cómo
ha llegado hasta allí. No debe haber más de tres niveles de menú, para
permitir una fácil navegación y un conocimiento claro del mapa web. El
usuario debe sentir que controla la web, que concibe su estructura como
algo finito y abarcable.
– Texto muy claro y breve, al principio: Leer en la pantalla del ordenador
no es cómodo para muchas personas por lo que los textos que deben aparecer
en la página principal deben ser cortos y directos. A medida que se
profundiza en la web se puede ampliar la información ya que, si el usuario

ha llegado hasta ese lugar, es porque quiere tener más información.

– ¿Funcionan todos los enlaces? Todos los enlaces de la página web deben
funcionar. Un enlace “roto” crea en el usuario frustración por no
poder encontrar lo que busca y la sensación de que la web no está
cuidada.
– ”Cuidado con el diseño” y “diseño cuidado”. El diseño de la web debe
contribuir a que el usuario “cree” una estructura en su cabeza, para que le
ayude a “leer” y, sobre todo, “entender”, el contenido. El diseño no puede
ir por libre, ni tampoco ser el principal protagonista, sino simplemente
hacer fácil la lectura de la web, y aún mejor si ayuda a leer “entre líneas”
de qué va la web.
Para conseguirlo es conveniente huir de las pesadas animaciones en
Flash que ralentizan la carga de la web. Si se utilizan, se debe dar al usuario
la opción de saltarlas (o skip) para que pueda ir directamente al contenido.
Resulta tedioso acceder varias veces a una web y tener que ver
varias veces la misma introducción. Esto puede provocar que el usuario
cierre el navegador sin haber profundizado en ella.
– Otra regla interesante para aplicar en el diseño de la web es la llamada
Ley de Fitts12, que indica que el tiempo para alcanzar el objetivo con el
ratón está en función de la distancia y el tamaño del objetivo. A menor
distancia y mayor tamaño, más facilidad para acceder y usar los botones
de interacción.
– Información de contacto. La información de contacto es fundamental en
la web. Quien la visita debe saber quién hay detrás de la web y a quién
puede dirigirse para dar su opinión sobre el producto o servicio, para una
felicitación o para una queja.

RESUMIENDO:

Aunque existen varias plataformas que permiten la creación de un portal web de
forma sencilla y económica, algo tan importante y que marcará en gran medida
el futuro de nuestra empresa online como es la puesta en marcha de la web o
portal corporativo, es conveniente dejarlo en manos de profesionales y recibir,
en primer lugar, un trabajo de consultoría que ayude a tomar decisiones sobre
qué es lo más conveniente para la compañía.

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Acerca de AP&P

Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro...
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